


REAL HERMANDA SACRAMENTAL DE JESÚS YACENTE DEL PERDÓN,
MARÍA SANTÍSISMA DE LAS CANDELAS Y SAN FERNANDO REY

FIESTA DE LAS CANDELAS
EL ORIGEN DE LA FIESTA
DATOS HISTÓRICOS Y TEOLÓGICOS DE LA CELEBRACIÓN.
1.- LA NARRACIÓN DE EGERIA.
La primera conmemoración litúrgica del episodio evangélico de la presentación nos viene narrada en la Peregrinatio Etheriae (a finales del s. IV), y es llamada Quadragesima de Epiphania. Como entonces se celebraba Navidad el 6 de enero, la presentación venía a caer el día 14 de febrero.
He aquí las palabras exactas de la peregrina Egeria:
"El día cuarenta después de epifanía, aquí (en Jerusalén) se celebra con gran solemnidad. En ese día se hace una procesión desde la Anástasis, a la que van todos, y se hace todo según el rito, con gran pompa, como en pascua. Además, todos los sacerdotes predican, lo mismo que el obispo, comentando el paso del evangelio en que se cuenta que el día cuadragésimo María y José llevaron al Señor al templo, y que lo vieron Simeón y la profetisa Ana, hija de Fanuel, y las palabras que dijeron al ver al Señor, y la ofrenda que hicieron sus padres. Y después de haber hecho regularmente todas estas celebraciones que se acostumbra, se celebran los misterios y termina la función".
1.1.- ¿QUIEN ES EGERIA?
Una de las que podemos considerar "primeras viajeras", la gallega Egeria, viajó durante el siglo IV, por todo el próximo oriente siguiendo las huellas de los lugares bíblicos, buscando el conocimiento real de los lugares y sucesos que ella conocía de leídas en su abadía. Abandonando su reclusión y con espíritu viajero, esta mujer fue capaz de ir contra las reglas para llegar hasta la anhelada Jerusalén.
Es un diario redactado desde la piedad religiosa, en el mundo de finales del s. IV, cuando el Imperio Romano empezaba su decadencia, y que da parte de su valentía y curiosidad por ir a recorrer estos países casi cerrados, dando detallada descripción de lugares, personas, curiosidades y costumbres.
Esta viajera nació en lo que hoy es Galicia, España, durante la segunda mitad del siglo IV. Se desconocen lugar y circunstancias de su muerte. Egeria es considerada la primera viajera y escritora de habla hispana. Era una mujer culta y muy rica de la región, que en aquellos días comprendía un territorio mucho más extenso que el que ocupa Galicia en la actualidad. Se le conocía como el extremo más occidental del mundo.
2.- DIFUSIÓN DE LA FIESTA EN ORIENTE Y OCCIDENTE.
Desde Jerusalén, poco a poco la solemnidad se difunde en todo el oriente, y en particular en Bizancio, llegando a ser día festivo bajo Justiniano I (527565) con el nombre de Hypapanté ("occursus Domini"); y fue fijada el día 2 de febrero porque, entretanto, el nacimiento del Señor ya había sido fijado el día 25 de diciembre.
Al comienzo del S. V, según San Cirilo Alejandrino (cf PG 77,1040-41), se comienza a hablar de luces y de candelas. Para Bizancio, un testimonio formal y preciso —el del historiador Teófanes el Confesor— nos dice que la fiesta se celebraba ya antes del año 602.
También Roma la acogió en el número de sus fiestas, después de ser introducida por los monjes bizantinos. Da fe de ellos el Sacramentario Gelasiano, que, aunque titula la misa In purificatione sanctae Maríae, sin embargo lo centra todo en la celebración de la presentación de Jesús.
La letanía, o procesión con los cirios, ya aparece en el arcaico Orden de San Pedro, del 667 (cf ML 78,653). Con mucha probabilidad, la introducción de las candelas encendidas en la procesión, al menos en los primeros tiempos en Roma, fue debida a motivos contingentes, al tener que hacerse la procesión por la noche desde la iglesia de San Adrián a la de Santa María la Mayor.
La primera bendición de las candelas parece de origen extraño, se remonta a fines del S. IX o comienzos del S. X, era precedida de la bendición del fuego, más o menos como en la vigilia pascual. La bendición solemne de las candelas fue organizada en Galia en el S. X; en el siglo siguiente se añadió la antífona "Lumen ad revelationem gentium". En las otras iglesias de occidente la fiesta se difunde con alguna lentitud; p. ej., en España no se la encuentra hasta el s. XI. En Roma, la Hypapanté se desenvolvía en un ambiente de solemnidad, pero también de penitencia (hasta la reforma de 1960, en la procesión de las candelas se usaba todavía el color morado).
3. EL 'ORDO" DE SAN AMANDO.
Según el Ordo de San Amando ("Ordo romanas" 20,7 = Andrieu "Ordo romanas" 3,236; s. IX), al despuntar la aurora los fieles acudían desde los diversos tituli, con cirios encendidos a la iglesia de San Adrián, y desde aquí se iba procesionalmente hasta Santa María la Mayor, iglesia estacional. En la procesión, el papa y los cardenales portaban vestiduras sagradas de color negro y todos iban con los pies descalzos. El motivo de esta procesión penitencial, según algunos, estaría en que, al comienzo de febrero, en Roma, se celebraba el tumultuoso Amburbale, desfile licencioso heredado, al parecer, del paganismo. Durante la procesión penitencial se cantaban antífonas, entonadas alternativamente por la schola, que seguía al papa, y por el clero, que le precedía. El Ordo de san Amando no hace referencia todavía a una bendición de las candelas. La primera bendición verdadera y propia de las candelas se encuentra en el famoso Sacramentario de Padua, pero añadida por una mano posterior a finales del S. IX o principios del S. X. Todavía posterior es el Nunc dimittis, intercalado en la antífona "Lumen ad revelationem gentium".
Finalmente, se debe observar que los cirios no se encendían con un fuego cualquiera, sino con un cirio bendecido y encendido ad hoc (cf san Bernardo, Sermo ll de purif: s. Maríae: ML 183,368). Estas velas, llevadas a casa, como también ocurre hoy, se encendían en momentos de emergencia (calamidades, tempestades, etc.) y también durante la agonía.
4.- CARÁCTER MARIANO DE LA FIESTA.
El carácter mariano de la fiesta —además del hecho de que María es, junto con Jesús, protagonista del misterio, igual que en Navidad— fue impuesto en particular por el papa Sergio I (687-701), y se manifestaba sobre todo en la procesión que comenzaba en la basílica de Santa Martina, junto a San Adrián, y tenía como meta Santa María la Mayor en la cual 18 diáconos de las regiones urbanas de Roma llevaban otros tantos estandartes de la Virgen.
Ha sido la mística oriental la que ha sabido cantar más profusamente en su liturgia el significado profundo del gesto de la Virgen. Ésta va al templo no tanto para purificarse (de lo que no tenía necesidad) cuanto para presentar oficialmente el Hijo al Padre.
5.- ULTIMAS DISPOSICIONES DEL CONCILIO VATICANO II.
El concilio ecuménico Vaticano II, que inició el Papa Juan XXIII, la mañana del 11 de octubre de 1962, y concluyó Pablo VI el 8 de diciembre de 1965, se caracterizó, desde su convocación, por una singular dimensión mariana. Posteriormente, en 1962, en la fiesta de la Purificación de María, el Papa Juan fijaba la apertura del Concilio para el 11 de octubre, explicando que había escogido esa fecha en recuerdo del gran concilio de Éfeso, que precisamente en esa fecha había proclamado a María Theotókos, Madre de Dios (motu proprio Concilium: AAS 54 [1962] 67-68). A la que es «Auxilio de los cristianos, Auxilio de los obispos», el Papa en el discurso de apertura encomendaba el Concilio mismo, implorando su asistencia maternal para la feliz realización de los trabajos conciliares (AAS 54 [1962] 795).
A María dirigen expresamente su pensamiento también los padres del Concilio que, en el mensaje al mundo, durante la apertura de las sesiones conciliares, afirman: «Nosotros, sucesores de los Apóstoles, que formamos un solo cuerpo apostólico, nos hemos reunido aquí en oración unánime con María, Madre de Jesús» (Acta synodalia, 1, 1, 254), vinculándose de este modo, en la comunión con María, a la Iglesia primitiva que esperaba la venida del Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14).
La reflexión teológica y litúrgica después del Concilio Vaticano II, ha hecho redescubrir el sentido original de la fiesta, es decir, el misterio de la presentación y de la consagración de Cristo Jesús al servicio del Padre. "¿No sabíais que yo tengo que ocuparme de las cosas de mi Padre?", (Lc 2,39). No es el Hijo de Dios el que necesita consagrarse a Dios, él que es Dios por naturaleza, sino el Hijo del hombre, que de algún modo resume en sí todo el anhelo de la humanidad que desea reconciliarse con Dios. La sombra de la Cruz es evocada por Simeón para Jesús y para María. Será el cumplimiento de la redención.
El misterio, en esta fiesta, implica a Jesús y María. "La fiesta del 2 de febrero", como Pablo VI recuerda en su exhortación Marialis Cultus (1974), "tiene que ser considerada como memoria conjunta del Hijo y de la Madre, es decir, celebración de un misterio de salvación obrada por Cristo, al que la Virgen fue unido íntimamente como madre del Siervo doliente de Yahvé, como ejecutora de una misión debida al antiguo Israel y como modelo del nuevo pueblo de Dios, constantemente probado en la fe y en la esperanza por el sufrimiento y la persecución.
5.- LA FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR, UNA OCASIÓN PARA AGRADECER LA VIDA CONSAGRADA.
Según una tradición romana, su santidad recibía el día dos de febrero a religiosos, miembros de la curias generalicias instaladas en la ciudad eterna, los cuáles entregaban al papa el cirio usado en la liturgia propia del día.
Lo que en un principio constituía un encuentro casi privado del sumo pontífice de la iglesia católica con representantes cualificados de las ordenes religiosas, en la actualidad ha dado origen a una celebración de toda la comunidad eclesial.
Juan pablo II al instituir la celebración de este día dedicado a la vida consagrada ha querido invitar a toda la iglesia a dar gracias a dios por esa numerosa y ejemplar familia formada por quienes dedican por completo su vida a dios y al servicio, en la caridad fraterna, a los más necesitados. Es muy fácil encontrarnos con las personas de vida consagrada. Son hombres y mujeres que viven y trabajan en los barrios más pobres y, también, en zonas de bienestar. Acompañan y sirven a toda clase de enfermos, de modo especial a los de sida, y a los niños abandonados y maltratados. Se dedican a las investigaciones científicas y a la enseñanza. Ellos forman a la juventud del futuro. Su trabajo, en fin, está siempre allí donde haya alguien a quien servir. Lo que hacen es muy variado y distinto, como son las mismas necesidades, las carencias y vacíos de los hombres. Por eso, en este día todos debemos demostrarles nuestro reconocimiento y tenerles presente en nuestras oraciones.
LA FIESTA EN NUESTRA CIUDAD
1.- LA VIRGEN DE LAS CANDELAS; PATRONA DEL REAL SITIO DE SAN FENRANDO DE HENARES.
El culto a Nuestra Señora en el misterio de su Purificación viene desde el antiguo núcleo de Torrejoncillo de la Ribera, germen del cual saldría el actual municipio de San Fernando de Henares. La Virgen de las Candelas, como se la conoce normalmente a esta advocación mariana, aparte de ser la titular de la parroquia es la patrona del Real Sitio de San Fernando de Henares. La fiesta litúrgica es el día 2 de Febrero, pero desde hace algunos años ya no es festivo en el municipio y es por esto que se celebra la fiesta el primer fin de semana completo del mes de febrero.
2.- LA HERMANDAD DE LAS CANDELAS: 1781 EL AÑO QUE VIO LA LUZ.
Las primeras noticias que tenemos de la hermandad datan del año 1792, según documento depositado en el Arzobispado de Toledo, donde se procede a la aprobación de sus estatutos. La hermandad entonces recibe el nombre de “Hermandad del Santo Sacramento, Nuestra señora en el Misterio de su Purificación y Benditas Animas del Purgatorio”. Era una hermandad formada por los empleados de la administración de la antigua Real Fábrica De Paños que el Rey Fernando VI instala en el municipio. Poco a poco se van sumando empleados de la fábrica, y habitantes del municipio. Se trataba de una hermandad exclusiva de hombres, en la que no tenían cabida las mujeres.
Gracias a estos estatutos tenemos mucha información de las fiestas y costumbres de la época. Sabemos que la hermandad celebraba con gran devoción aparte de la fiesta de la titular los días de la Semana Santa, en especial el Domingo de ramos en el que hacían una procesión solemne acompañando al sacerdote con ramas de olivo por la calle. Por su carácter sacramental también la fiesta del Corpus-Christi era de una gran importancia, siendo obligatoria la asistencia de todos los hermanos.
3.- LA FIESTA MAYOR DE UN PUEBLO.
La festividad de la Purificación de Nuestra Señora era la de mayor relevancia de las celebradas en el Real Sitio. En el año 1790 se concluyen las obras para traer agua dulce a la población y se elige para inaugurar la fuente el día de la fiesta de la Purificación: “…determinaron echa el agua al tiempo que salía la procesión de la Iglesia en cuyo motivo fue satisfacción de todos los habitantes…”. En un documento de 1808 sobre las cantidades entregadas al párroco del Real Sitio para los gastos de las distintas festividades, hay un apunte contable para la fiesta de la Purificación de Nuestra Señora de 400 reales frente a los 30 reales para San Fernando.
En las actas del ayuntamiento vemos como con la venta de los troncos talados para hacer las hogueras de la fiesta se sufragan los gastos de las fiestas. Llegado el tiempo de la poda, los quintos del municipio preparaban una enorme hoguera a la que se añadían los muebles y trastos viejos de los vecinos. La víspera del 2 de Febrero se encendía la “iluminaria”, como así se llamaba a esta hoguera y se celebraba baile alrededor de ella con los quintos acompañados por todos los habitantes del municipio. En un momento de la velada se iba a la Iglesia a cantar la Salve a Nuestra Señora y continuaba la fiesta hasta altas horas de la madrugada. Por testimonios orales sabemos que la hoguera era tan grande que podía estar encendida varios días, recogiendo los vecinos las brasas para hacer braseros y llevarlos a sus casas. Parece ser que también era costumbre entre los mozos hacer gachas y a altas horas de la noche untar con ellas las cerraduras de las mozas a las que cortejaban.
Con el paso del tiempo la fiesta fue decayendo, incluso la hermandad paso a depender de la hermandad de la Soledad. Pero en los años 80 un grupo de feligreses reactivan con fuerza la hermandad y consiguen que la fiesta vuelva a tener el esplendor perdido. La Real Hermandad Sacramental de Jesús Yacente del Perdón, María Santísima de las Candelas y San Fernando Rey, (hoy en día recibe este nombre) es una hermandad más viva que nunca que mantiene el culto y la devoción vivo a los patrones de nuestra ciudad y devuelve a sus calles las imágenes que en un principio vieron la luz en nuestro municipio
4.- LA FIESTA EN LA ACTUALIDAD
Hoy en día la fiesta de las Candelas, lejos de haber desaparecido, se ha reactivado con una gran vitalidad, La virgen tras su visita a las otras parroquias de nuestro pueblo vuelve a su templo nueve días antes de su fiesta, donde el pregón de fiestas da inicio a las celebraciones que se inician con la novena a nuestra madre. En estos nueve días se suceden los actos en honor a nuestra madre; juegos infantiles, presentación de los niños a nuestra Madre, vigilias de oración, comidas fraternales, fuegos artificiales, etc… todo para honrar a nuestra madre cuyo día culmen es el de su procesión y la eucaristía solemne, celebrada el primer domingo de febrero después del día 2 del mismo mes